La rutina elimina el estrés de tener que tomar decisiones. Asienta el sistema nervioso y, repetido, se convierte en nuestra nueva forma de ser. Unos pocos ajustes a las siguientes rutinas pueden hacer maravillas por su bienestar físico y mental.

Integrar la rutina en su vida diaria es una forma poderosa de autocuidado
La rutina elimina el estrés de tener que tomar decisiones. Asienta el sistema nervioso y, repetido, se convierte en nuestra nueva forma de ser. Unos pocos ajustes a las siguientes rutinas pueden hacer maravillas por su bienestar físico y mental.
Aquí hay tres rutinas diarias que quizás desee reconsiderar:
1| Tu rutina matutina
¿Está comenzando su día de una manera que lo prepara para el resto del día? Tenga cuidado de tomar su teléfono demasiado pronto y abrirse a las demandas de su bandeja de entrada o al consumo de energía de las redes sociales en movimiento. Recupera tus mañanas priorizando una actividad que te haga sentir bien. Si no está seguro de por dónde empezar, pruebe con la meditación, el ejercicio, una ducha consciente o tomando un sorbo de café lentamente mientras escucha música.
2| Tu rutina de trabajo
¿Incluyes el autocuidado en tu jornada laboral? Nuestra capacidad para ser productivos alcanza su punto máximo en aproximadamente una hora y media a dos horas. Después de eso, necesitamos un descanso para volver a ser realmente productivos. Un descanso de 20 minutos es ideal, pero 10 minutos es mejor que nada. (Nota: busque ritmos ultradianos para obtener más información).
Por lo tanto, el secreto para un día de trabajo productivo y para mantenerse saludable es respetar estos ritmos naturales y entretejer los descansos a lo largo de su día de trabajo.
3| Tu rutina nocturna
¿Te das tiempo para relajarte al final de tu día? Una de las cosas más útiles que podemos hacer para preparar el cuerpo para dormir es apagar y dar a nuestros ojos un descanso de la pantalla. Lo ideal es empezar a relajarse dos horas antes de acostarse, pero incluso 30 minutos son beneficiosos. Intente tomar un baño tibio, leer un libro, hacer algunos estiramientos ligeros o escribir un diario antes de cabecear con una historia sobre el sueño.